En La Guerra no Tiene Rostro de Mujer, al igual que en Voces de Chernóbil, la autora, premio Nobel de Literatura 2015, busca darle voz a las personas que no tienen voz; en este caso, entrevistando a las mujeres que se unieron a la milicia para defender la soberanía de su país. Entrevistas desgarradoras, pues, más allá de los campos de batalla, donde tuvieron que matar a otras personas y encontrarse con los cuerpos de sus amigos y familiares, narra la manera en la que fueron recibidas después de la guerra.