Muerte en San Jerónimo, de Oscar de Muriel

Muerte en San Jerónimo, de Oscar de Muriel

Alina era una joven rebelde un dolor de cabeza para su abuela. Una joven curiosa, a la que le gusta investigar y experimentar con todo lo que tiene a la mano. Nunca, nadie querría casarse con una mujer como Alina; además, su abuela no quería gastar el dinero de la dote para su matrimonio, por lo que, para ahorrarse bastante dinero, decide enviar a su nieta a vivir al Convento de San Jerónimo, en las afueras de lo que era la Ciudad de México; y en el que vivía la célebre Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz.

San Jerónimo, nido de demonios, sombras infectas que prestas se arrastran, heraldos negros que sus muros turban cantando sacrílegos vaticinios… Justicia pobre la que brindáis si el juez que severa condena engendra más horror y pena que el vulgar cuatrero a quien culpáis.

Lo que Alina no sabía es que, alguien (o algo) se había infiltrado en el convento. Que, desde hace algún tiempo, monjas y esclavas por igual, aparecen sacrificadas en lo que parecen ser rituales prehispánicos. Las hermanas viven sumergidas en el terror, y es que, además de los asesinatos, todas ellas han tenido terribles sueños, en los que el diablo las acecha. ¿Podrían ser las muertes obra de algún demonio que se encuentra merodeando en el convento?

Lentos, pero constantes y firmes sobre las losas de piedra volcánica. Parecían venir de todas partes al mismo tiempo; del altar, de los techos, de los muros. Y entonces, surgiendo del piso, como si brotara de las profundidades mismas de la tierra, se dejó escuchar el bramido más espantoso de que se tuviera recuerdo; un chillido como el de los puercos al ser destazados; gutural, desesperado, que apuñalaba los oídos y helaba la sangre.

Alina, quien acaba de tomar los hábitos a la fuerza, junto con Matea, su fiel criada indígena, se ve obligada a unir fuerza y conocimiento con la excéntrica Sor Juana Inés de la Cruz, para investigar las terribles muertes rituales y encontrar al culpable. Lo que ellas no saben es que, las muertes ya habían llegado a los oídos del Santo Oficio, y los inquisidores se estaban preparando para visitar el convento y extirpar el mal de raíz.

Las hermanas cuentan que es el demonio. Pero no. No es Satanás. Es nuestro Señor. Es nuestro Señor reclamando justicia.

Muerte en San Jerónimo, escrita por Óscar de Muriel, es una novela de misterio que atrapa al lector desde las primeras páginas, introduciéndolo de lleno en las muertes que ocurrieron en el Convento de San Jerónimo, y adentrándolo en las costumbres del día a día en el México Colonial. Desde la jerarquía social, definida por las castas, hasta los dulces y platillos preparados por las monjas, pasando por la vida en la Plaza Mayor y el Parián, y por las rutinas de las monjas en el convento. Todo, mientras te adentra en una atmósfera llena de misterio, muy al estilo de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle (autor de Sherlock Holmes).

El dolor no es cosa de juego; es un regalo divino y hay que aplicarlo con cautela. Bien me lo han repetido y no hice caso. Es mi soberbia la que me hizo creer que podía lacerarme y purificarme sin consultar a un sacerdote.

Un libro que, a pesar de sus casi 400 páginas, se siente muy ligero y digerible, gracias a la manera en la que Óscar de Muriel describe la vida cotidiana del México del siglo XVII, y en la que te introduce al caso de los asesinatos en el Convento; además, la investigación realizada por Alina, Matea y Sor Juana está llena de datos culturales y científicos, que entretienen bastante al lector. Por otro lado, la manera en la que está escrita la novela es muy fluida y sencilla, lo que permite devorarse el libro completo en unas cuantas sentadas. Por todo esto, Muerte en San Jerónimo es una novela que vale la pena leer para adentrarse en el misterio y el México del ayer.

Las deidades sólo se complacen con la víctima más noble, madre. A los dioses hay que sacrificarles las viandas más sabrosas, y no hay nada más noble y valioso que la carne sacrificada.

1 comentario

  1. Kleine

    Excelente reseña y comentarios. Me atrapó a la primera y me sentí “hermana de San Jerónimo”.

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